El Dia Del Trabajador

El Dia Del Trabajador

Hace solo unos días se celebraba internacionálmente el día del trabajador. Sin embargo, fueron los hechos sucedidos el día 4 de mayo del año 1886 los que hicieron que este día se conmemorara a nivel internacional. Empecemos con un poco de historia.

Unos trabajadores de la ciudad de Chicago, Estados Unidos, empezaron una serie de huelgas el día 1 de mayo con el fin de reivindicar las normativas laborales. Su principal objetivo era conseguir una jornada laboral de 8 horas. Pero fue el día 4 de mayo cuando las huelgas llegaron a la máxima tensión. Esto provocó el enfrentamiento entre los trabajadores en huelga y los agentes de la ley de la ciudad. Como era de esperar, los sucesos acabaron en desgracia y solo tres años después se consiguió la tan ansiada reivindicación y el reconocimiento a los “Mártires de Chicago”, como se les conoce. Murieron muchos hombres y varios centenares fueron apresados solo por luchar por unas condiciones dignas de trabajo.

Gracias a Dios y al sacrificio de hombres en el pasado, hoy disfrutamos de buenas condiciones laborales, pero a pesar de ello, muchas veces no nos damos cuenta de esos sucesos y no agradecemos a Dios lo suficiente por ello. Solemos quejarnos de tener que trabajar. O solemos quejarnos de no tener el trabajo de nuestros sueños. Pero no nos damos cuenta que a la par de esa queja viene el rechazo a querer trabajar, o a la bendición de Dios por poder tener ese sustento. Mas recordemos que el trabajo dignifica al hombre, pero también a Dios. Esto quiere decir que si rechazamos nuestro trabajo, o lo hacemos de mala gana, o directamente lo hacemos mal, no solo estamos tirando por la borda nuestro testimonio como cristiano y como persona, sino que no estamos adorando a Dios. Recuerda, adorar no es solo cantar o ir a la iglesia, es la forma en la que das honra a Dios en todos los aspectos de tu vida.

La Biblia deja bien claro ya desde Génesis que el ser humano tiene que trabajar por mandato de Dios. Y al ser un mandato de Dios solo hay dos formas de ejercerlo: bien o mal. Esforcémonos por trabajar honradamente y así no solo dar testimonio de quienes somos, sino de quien es nuestro Señor, a quien servimos.

¿Tienes algún testimonio de como Dios uso tu trabajo para acercar a personas a él? Déjanos un comentario para que todos crezcamos con la obra que Dios esta haciendo en tu vida.

Saber Esperar

Saber Esperar

Hace tan solo dos semanas estábamos celebrando lo que mundialmente se conoce como Semana Santa. Durante esta semana se celebra el hecho de que Jesús padeciera por toda la humanidad para redimirla, y de esta forma ser intermediario entre el Padre y cada persona en particular. Es una fecha que afectó, afecta y sigue afectando a un gran numero de gentes alrededor del mundo. Ademas, es un evento tan importante que fue capaz de partir toda la historia de la humanidad en dos partes: Antes de Cristo y Después de Cristo. Sin embargo, hoy compartimos un hecho que muchas veces puede pasar desapercibido. Estoy hablando de qué paso con los discípulos de Jesús durante estas fechas.

Sitúate en escena. Tu mentor, en quien depositaste toda tu esperanza acaba de fallecer, los lideres religiosos y políticos te tienen en la mira, sabiendo que si das un paso en falso te apresarán. Cierto es que los discípulos, ante tal panorama, tuvieron un gran consuelo: fueron de los pocos privilegiados en ver a Jesús resucitado. Pero ante tal milagro, uno se espera que tu líder siga al frente tuyo. Sin embargo lo que hizo Jesús fue dar un sencilla orden: Esperad. Y sin mas desapareció. No había otra direccion, los discípulos tenían que quedarse en Jerusalen a recibir “la promesa”. Gracias al relato bíblico nosotros hoy día sabemos que fue lo que ocurrió. Pero estos hombre no sabían que es lo que iba a pasar. Los días transcurrían, y ellos seguían esperando, leales y fieles al mandato dado por su Señor.

Muchos pueden haber sido los pensamientos que estos hombre tuvieron durante estos días. Desesperanza, mentira, engaño, vergüenza. No podían palpar aquello que Dios había prometido aun. Pero se mantuvieron juntos, seguían orando, y mientras oraban, todas esas sensaciones negativas desaparecían, porque Dios les daba consuelo.

Al final llego la promesa tan esperada. Ellos se alegraron. Pero no se quedo allí. La promesa no fue el final, sino el principio. La iglesia había comenzado. Uno puede pensar cuando Dios responde a una petición tan esperada: ¡Por Fin!. Pero lo cierto es que la respuesta de Dios es el comienzo de otra etapa, con sus peticiones, pruebas, angustias, alegrías y respuestas. Pero todo empieza con una sencilla orden: Espera mi promesa.