FUENTE DE VIDA – 31 de Enero, 2017

FUENTE DE VIDA – 31 de Enero, 2017

FUENTE DE VIDA

31 de Enero, 2017

LAS RECOMPENSAS POR TRABAJAR BIEN

(Por Charles Stanley) – Leer Efesios 6.5-8

Para ayudarme con el pago de mis estudios en la universidad, pasaba las vacaciones trabajando en una fábrica textil. Mi tarea era en el área de blanqueo, la parte más caliente del complejo. No me gustaba el trabajo, ni el calor, ni el difícil jefe que tenía, y durante las primeras dos semanas mi insatisfacción se hizo evidente. Me di cuenta de que el trabajo no podía cambiar, pero mi manera de pensar sí. Entonces decidí trabajar como si el Señor fuera mi jefe, y esa decisión lo cambió todo.

El calor ya no me molestaba, el trabajo se me hizo tolerable y, lo mejor de todo, tuve muchas oportunidades de compartir mi fe porque mis colegas trabajadores notaron que yo era diferente. Cuando volví el verano siguiente, ese duro jefe me dio empleo sin vacilar. Tratar nuestro trabajo como una extensión de nuestro servicio a Dios es lo que cambia nuestra actitud. Agradar a Dios nos motiva a hacer las cosas lo mejor posible, y eso inevitablemente se traduce en motivo de gozo para el creyente. Un trabajo puede ser difícil, frustrante o aburrido, pero podemos estar satisfechos en vez de cultivar emociones negativas.

Una actitud de siervo impacta, igualmente, a otros empleados. El servicio que se hace con gentileza y humildad capta la atención de nuestros compañeros de trabajo, lo cual, a su vez, nos da la oportunidad de ministrar a aquellos con quienes pasamos varias horas al día.

Las recompensas del servicio entusiasta pueden tomar muchas formas, entre ellas una mayor satisfacción personal y la oportunidad de ser un reflejo de Cristo. También está la gran dicha de saber que nuestro Padre celestial se siente satisfecho por lo que hacemos.

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PREGÚNTATE:

Las recompensas del servicio entusiasta pueden tomar muchas formas…

¿Agradas a Dios cuando estás en tu trabajo haciendo las cosas lo mejor posible sintiendo gozo en lo que haces?

¿Tienes una actitud de siervo?

Dentro de tu trabajo, ¿Estás siendo de influencia para tus compañeros, eres un reflejo de Cristo?

ORACIÓN:

“Señor, quiero ser de influencia con mi testimonio en los compañeros de trabajo y dar lo mejor de mí sabiendo que el trabajo que hago lo hago para ti…

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TESORO PARA ENCONTRAR, MEDITAR Y MEMORIZAR:

31/01: Esdras 8.23

En el amor de Cristo…

FUENTE DE VIDA – 30 de Enero, 2017

FUENTE DE VIDA – 30 de Enero, 2017

NECESIDAD DE GRACIA

(Por Charles Swindoll) – Leer Job 15.1-35

Elifaz se echa hacia atrás como pensando “¡Ya basta, Job, qué arrogancia!”, lo vuelve a mirar como diciendo otra vez: “¡Estás recibiendo exactamente lo que te mereces!” El estilo de comunicación que Elifaz utiliza no es raro en las personas que carecen de gracia. Es posible que no siempre sea tan brutal, pero, ¿no ha notado usted esa actitud cuando está cerca de personas que no muestran ninguna gracia? Si usted está en el suelo, le dan patadas. Si se está ahogando, le hunden más. Si está confundido, le complican la vida. Y si está casi acabado, le dan por perdido. Fuera de eso, son magníficas personas.

Es fácil olvidar la aflicción a la que Job estaba tratando de sobreponerse, la traumatizante muerte de sus hijos adultos. Dejar atrás el intenso sufrimiento que produce una muerte repentina exige un costo enorme.

No puedo evitar pensar en eso cuando veo a Job sentado allí y sufriendo eso, inundado por la pena, tratando al máximo de no creer lo que está escuchando que este hombre, que una vez fue su amigo, esté diciendo esas inmisericordes palabras. Me quedo pensando en algo: “Señor, si nos estás enseñando algo por medio del aguante de Job, enséñanos el valor de la gracia. Enséñanos cómo mostrar gracia. Enséñanos otra vez que la gracia es siempre pertinente. Que siempre se necesita. No solo la necesita un estudiante que está a punto de tomar un importante examen final. No solo una familia enlutada. Todos la necesitamos”.

La necesita la persona que se sentará a su lado en la iglesia el próximo domingo; la señora que está empujando ese carrito en el supermercado; la persona que pone gasolina en el tanque de su auto; el hombre que está detrás de usted en el cine, esperando para comprar su boleto; el estudiante que está frente a usted en la escuela. Usted no sabe lo que esa persona está viviendo. Si lo supiera, es muy posible que sintiera el impulso de mostrarle gracia o darle una palabra de aliento, aunque sea fugazmente. Recuerde esto, por favor: ¡la gracia es siempre pertinente, y siempre se necesita!

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PREGÚNTATE:

“Oh gracia admirable, ¡dulce es!”…

¿Realmente mostramos gracia a quienes nos rodean o actuamos muchas veces por impulsos carnales?

¿Sufrimos con los que sufren, mostramos misericordia o emitimos juicios rápidos contra ellos?

ORACIÓN:

“Señor, si nos estás enseñando algo por medio del aguante de Job, enséñanos el valor de la gracia. Enséñanos cómo mostrar gracia. Porque todos la necesitamos…

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TESORO PARA ENCONTRAR, MEDITAR Y MEMORIZAR:

30/01: 2 Crónicas 16.9

DESAFÍO: NO PERMITAMOS QUE LOS DETALLES DE LAS FIESTAS NOS DISTRAIGAN

DESAFÍO: NO PERMITAMOS QUE LOS DETALLES DE LAS FIESTAS NOS DISTRAIGAN

imagen-blog-frin-diciembre-01-2016Escrito por: PASTOR EFRAIN SILVA  |  SERIE DESAFÍO, DICIEMBRE 01, 2016  |  WEST PALM BEACH, Florida, USA.

 Juan 3:16 “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no      se pierda, sino que tenga vida eterna.”

¿Qué persona no ha escuchado o leído alguna vez este versículo de la Biblia?   ¿Quién no ha escuchado alguna vez en su vida un mensaje basado en Juan 3:16?  ¿Qué cristiano no se ha memorizado este verso? 

Este verso, quizás el más conocido y popular de toda la Palabra de Dios, contiene el verdadero espíritu de la navidad resumido en dos palabras: amar y dar.  Es que esto es lo que realmente celebramos durante este mes: el regalo del amor de Dios.  Cuando se ama se da y cuando se da es porque se ama.  Dios nos amó y  por lo tanto nos dio.  Nos amó con un amor único y por eso nos dio un regalo único.  Y si conocemos el regalo que nos fue dado, lo podemos celebrar todos los días de nuestra vida y no solo durante estos días.

Conozco personas, algunos miembros de mi familia y yo mismo, a quienes nos gustan los regalos que tienen un significado y un propósito.  Esto demuestra para nosotros de una manera clara y práctica que la persona se esforzó en comprar ese regalo.  El esfuerzo no necesariamente fue económico, es más, no necesita serlo, sino más bien de tiempo, de pensamiento, de investigación, de creatividad, de interés, de acción, y de otras cosas buenas. 

Al pensar en el regalo de Dios para nosotros todo lo dicho en cuanto al significado, al propósito, y mucho más, fue alcanzado.  Una gran diferencia es que el regalo de Dios no tiene valor económico, es decir, es imposible calcular su valor en dinero.  En cuanto al significado de este regalo, la realidad es que nada más en la vida tiene significado a no ser que lo obtengamos por medio del mismo Jesús, quien es el regalo.  La respuesta al porque vivimos la tenemos en Jesús.  Solo a través de Jesús, además, la vida tiene significado.  En cuanto al propósito mismo, nadie ni nada jamás podrá darnos algo que le de un verdadero propósito a la vida.  Solo Jesucristo le da sentido, una razón de ser, a nuestras vidas. La respuesta al para que vivimos se alcanza solo en Cristo.  Solo a través de Jesús también se cumple el propósito de Dios de salvarnos del pecado y de la condenación eterna.   Así que en todos los sentidos el regalo de Dios es único.

Celebremos esta navidad con Jesucristo, el regalo de Dios, en nuestra mente.  El desafío para este mes es que no permitamos que los detalles de la fiesta nos distraigan.  Dejemos que el amor de Dios llene nuestros corazones cada día  para que así podamos darle lo mejor de nosotros a él mismo y a los que nos rodean.  Que cada día de esta estación tengan el significado y el propósito que deben tener para que Dios mismo compruebe que su regalo de amor para cada uno de nosotros fue y sigue siendo realmente apreciado.  ES todo.  

 

Pastor Efraín Silva

Grace en Español

EL SEÑOR ME HA DICHO

EL SEÑOR ME HA DICHO

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“EL SEÑOR ME HA DICHO”

Escrito por: ANGEL BEA  |  LUNES 5 DE DICIEMBRE, 2016  |  CÓRDOBA, ESPAÑA.

La Gran Comisión no es algo opcional que la Iglesia del Señor debe o no deba cumplir. La Gran Comisión es un mandamiento del Señor para su Iglesia que debe ser cumplido en todo tiempo y de forma integral. Así aparece tanto de forma imperativa como implícita en los cuatro evangelios y en el libro de Hechos de los Apóstoles. (Mt.28.18-20; Mrc. 16.14.18; Lc.24.46-49; J.20.22-23; Hch.1.8); y los mandamientos del Señor son para cumplirlos, sí o sí.
Decimos esto porque cabe la posibilidad de que alguien piense que para cumplir la Gran Comisión sea necesario “buscar la guía del Señor” y “recibir una palabra de parte del Señor”. Nada de eso. Eso sería un error, tal como el de buscar la guía del Señor para amar al prójimo o para congregarse con los hermanos y hermanas cuando corresponda, como también para ayudar al que lo necesita cuando se nos presenta la oportunidad. Es verdad que en el cumplimiento de los mandamientos del Señor, no debe faltar la sabiduría que necesitamos para aplicarla en cada caso; pero eso es otra cosa.
Al respecto de esto que digo, hace muchos años leía una biografía del conocido predicador Juan Wesley. Recuerdo, que al principio de su ministerio él creía que el Señor le iba a dar “una palabra especial” de guía acerca de a quién, cuándo y cómo tendría que hablar el evangelio. Sin embargo, pasaron dos o tres días y no recibió lo que él esperaba. Así que trató de entender el porqué no había recibido nada de parte del Señor, cuando él creía y confiaba en que iba a ser así. Pronto entendió que los mandamientos del Señor se obedecen, sin esperar a que él “nos guíe” en nuestra obediencia. Y, sin demora, Wesley puso manos a la obra. Lo demás ya es historia ¡Y una gran historia!, por cierto.
Otra cosa es que en el cumplimiento de la Gran Comisión, a veces surjan peligros que atemoricen a los mensajeros. De esto saben mucho, hoy día, en muchas partes del mundo donde los creyentes son separados de sus familias, puestos en prisión, torturados e incluso algunos, muertos. Entonces nada extraño es que éstos reciban una palabra de ánimo para fortalecerles en su misión, y no necesariamente en la forma en la cual la recibió el apóstol Pablo (Hech.18.9-10; 23.11) sino en la que el Señor estime oportuno. Tampoco sería extraño recibir alguna corrección de parte del Señor o incluso una guía específica, cuando de grandes estrategias misioneras se tratara (Hch.16.6-10). Igualmente, un joven misionero o pastor que recién es encomendado a la obra, pudiera recibir, junto con un completo “paquete” de evidencias de todos conocidas (Hech.16.1-2) una palabra “profética” que confirmaría de parte del Señor tal ministerio y que, de alguna manera podría servirle en el futuro (entre otras) de punto de referencia cuando pasara por dificultades. De otra forma el apóstol Pablo no se lo hubiera recordado a su amado “hijo” Timoteo (1ªT.4.14).
¿Y por qué no, recibir una palabra directiva de parte del Señor cuando una iglesia está adormecida, más pendiente de sí misma que de las necesidades ajenas? Eso podría servir de estímulo para sacudirse su propio egoísmo y extender su mirada hacia “los campos que están listos para la siega” (J.4.35). Algo así como lo que mencionábamos en relación con el encuentro de mujeres y que publicamos más abajo: “Salid afuera y traed las mueres a mí, que yo las ministraré”,
Los ejemplos podrían ser numerosos, así como las circunstancias que los propiciaron. Y ya hemos hablado en otras ocasiones de que, aunque creemos que pueden darse casos en los cuales el Señor le complazca intervenir de manera particular, ni hemos de pretender buscar ni depender de esas “guías especiales”. De otra manera correremos el riesgo (bastante serio) de cometer algunas y serias barbaridades.
Dicho lo cual, parece que no es posible que algunos hermanos y hermanas entiendan esto que decimos. Pareciera que el vivir de acuerdo a la fe a la cual estamos llamados y dentro de ella a lo que llamamos un cierto “sentido común santificado”, no va con ellos. Es como si necesitaran estar siempre conectados al “teléfono” de Dios y recibir de manera precisa sus órdenes sin las cuales naufragarían. Siento tener que decir que esa forma de ver y de vivir la vida cristiana, ¡no es correcta!. Cuando conocemos al Señor él nos da su Espíritu Santo, el cual opera por medio de Su Palabra de la cual, si estamos bien “empapados”, nos permite vivir por medio de la fe siendo guiados por el conocimiento recibido, al cual obedecemos y confiando que el Señor nos guiará cada día en nuestros quehaceres, sin muchas complicaciones. Sólo cuando se nos presenten diferentes alternativas, entre las cuales hemos de elegir, siempre podemos orar, desechar aquellas con las cuales no nos sentimos identificados y confiar en que, aún cuando no sea una guía especial al modo de “un mensaje telefónico” ni “espectacular” “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer por su buena voluntad” (Filp.2.13) Y eso, aunque nos parezca raro, no suele ser algo “extraordinario”. En mi opinión, creo que sabemos poco de nuestra “unión mística con Cristo”, ni en la teoría ni en la práctica y eso hace que veamos nuestra vida cristiana como separada del Señor Jesucristo y solo cuando le necesitamos por varias razones (entre ellas su guía) es que nos unimos a Él en oración para recibir… lo que sea.
Al escribir esto no era mi pretensión el dar la guía ni la solución para el asunto planteado, sino el de señalar algo de lo cual todos necesitamos aprender; pero sobre todo, ese lenguaje que por ser insistente y machacón a muchos ya nos cansa un poco, sobre “el Señor me ha dicho”. Sobre esto mismo hay muchos otros hermanos y hermanas que nos han dicho que ante este tipo de creyentes, se sienten incómodos como si ellos se sintieran creyentes de segunda categoría, por no recibir esas “palabras del Señor”, cuando están haciendo las cosas lo mejor que saben y que pueden y nunca les falta “la obra de la fe, el trabajo de… amor, y la… constancia en la esperanza…” (1Te.1.3). A ellos les digo desde aquí que no se inquieten; están en la senda correcta. Que nadie os intimide, ni os dejéis llevar por algún sentimiento de inferioridad, incluso aunque no sea esa la pretensión de aquellos producir esos efectos.
Pero, también es cierto que hay muchos que pasan “por un tubo” de recibir nada, cuando a lo mejor estarían bien necesitados de un buen “zarandeo” un tanto “espectacular” de parte de Dios, que los despertara a una realidad espiritual que ellos no viven. Y es que, “de todo hay en la viña”. Ojalá que llevados por el mismo Espíritu Santo que recibimos cuando conocimos al Señor, podamos ser llevados por la mejor de la sendas en la vida cristiana y, desde luego, la característica principal no es la de estar pretendiendo continuamente una guía “especial” de parte de Dios. No. Eso no es así.
Lo siento si alguien se ofende. No era mi intención. Lo que pasa es que como Facebook me decía: “¿Qué estás pensando?”, pues yo no he podido dejar de expresar lo que pensaba.
Ángel Bea
Tentaciones…

Tentaciones…

1 Corintios 10:13
” Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.”

Esta es la segunda mejor noticia en cuanto a la tentación. La primera es que no es pecado ser tentado. La segunda es, que cuando somos tentados, Dios se asegura que el enemigo no tenga el poder de hacernos caer, es decir, el diablo no tiene el permiso de Dios para poner sobre nosotros una carga tan pesada que no podamos llevar.
Dentro de esta última verdad, Dios además nos dará la salida por la que podamos escaparnos de las trampas que Satanás nos ponga. En otras palabras, el diablo está completamente bajo la supervisión de nuestro Señor. Él no podrá hacer nada contra nosotros que Dios no sepa y que no pueda controlar. Mientras que el diablo busca estrategias para hacernos caer, es lo único que puede hacer contra nosotros, ya de antemano nuestro Todopoderoso Dios tiene preparada nuestra puerta de escape.
Toda tentación que se nos presente ya alguien la ha enfrentado y vencido. Por eso los testimonios personales son de tanto valor. El saber que alguien más enfrentó una tentación semejante y salió adelante nos anima a mantenernos en comunión los unos con los otros.
Gloria a Dios que tenemos la victoria asegurada en él por medio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ES todo.

Tomado del “Desafío” del día 30 de Septiembre de 2016 del Pastor Efrain Silva Melean (Grace en Español)