imagen-blog-frin-diciembre-01-2016Escrito por: PASTOR EFRAIN SILVA  |  SERIE DESAFÍO, DICIEMBRE 01, 2016  |  WEST PALM BEACH, Florida, USA.

 Juan 3:16 “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no      se pierda, sino que tenga vida eterna.”

¿Qué persona no ha escuchado o leído alguna vez este versículo de la Biblia?   ¿Quién no ha escuchado alguna vez en su vida un mensaje basado en Juan 3:16?  ¿Qué cristiano no se ha memorizado este verso? 

Este verso, quizás el más conocido y popular de toda la Palabra de Dios, contiene el verdadero espíritu de la navidad resumido en dos palabras: amar y dar.  Es que esto es lo que realmente celebramos durante este mes: el regalo del amor de Dios.  Cuando se ama se da y cuando se da es porque se ama.  Dios nos amó y  por lo tanto nos dio.  Nos amó con un amor único y por eso nos dio un regalo único.  Y si conocemos el regalo que nos fue dado, lo podemos celebrar todos los días de nuestra vida y no solo durante estos días.

Conozco personas, algunos miembros de mi familia y yo mismo, a quienes nos gustan los regalos que tienen un significado y un propósito.  Esto demuestra para nosotros de una manera clara y práctica que la persona se esforzó en comprar ese regalo.  El esfuerzo no necesariamente fue económico, es más, no necesita serlo, sino más bien de tiempo, de pensamiento, de investigación, de creatividad, de interés, de acción, y de otras cosas buenas. 

Al pensar en el regalo de Dios para nosotros todo lo dicho en cuanto al significado, al propósito, y mucho más, fue alcanzado.  Una gran diferencia es que el regalo de Dios no tiene valor económico, es decir, es imposible calcular su valor en dinero.  En cuanto al significado de este regalo, la realidad es que nada más en la vida tiene significado a no ser que lo obtengamos por medio del mismo Jesús, quien es el regalo.  La respuesta al porque vivimos la tenemos en Jesús.  Solo a través de Jesús, además, la vida tiene significado.  En cuanto al propósito mismo, nadie ni nada jamás podrá darnos algo que le de un verdadero propósito a la vida.  Solo Jesucristo le da sentido, una razón de ser, a nuestras vidas. La respuesta al para que vivimos se alcanza solo en Cristo.  Solo a través de Jesús también se cumple el propósito de Dios de salvarnos del pecado y de la condenación eterna.   Así que en todos los sentidos el regalo de Dios es único.

Celebremos esta navidad con Jesucristo, el regalo de Dios, en nuestra mente.  El desafío para este mes es que no permitamos que los detalles de la fiesta nos distraigan.  Dejemos que el amor de Dios llene nuestros corazones cada día  para que así podamos darle lo mejor de nosotros a él mismo y a los que nos rodean.  Que cada día de esta estación tengan el significado y el propósito que deben tener para que Dios mismo compruebe que su regalo de amor para cada uno de nosotros fue y sigue siendo realmente apreciado.  ES todo.  

 

Pastor Efraín Silva

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