DANIEL: ADELANTE POR FE
(Por Charles Stanley)
Leer – Daniel 6

Cuando leemos el libro de Daniel es bueno tener en cuenta que esta es la historia de un hombre con mucha fe. Daniel se había aferrado a sus convicciones espirituales de una manera tan firme, que al ser arrojado al foso de los leones, la perspectiva de lo que podría sucederle no lo demolió.

La fe del profeta comenzó con sus padres, quienes probablemente hablaban de las Sagradas Escrituras y eran ejemplos de consagración. También fue testigo del cumplimiento de las profecías de Jeremías sobre la caída de Jerusalén ante Babilonia. Sin duda, ambos factores reforzaron la idea de que Dios cumple su palabra, y Daniel estaba resuelto a obedecerlo.
Más tarde, en Babilonia, se negó con valentía a comer la comida del rey, que había sido ofrecida a los ídolos (Ex 34.15). Dios guio a Daniel a través de esa situación y de muchas otras en las que su posición o su vida corrían peligro. Al dejar de lado las dudas, el profeta obedeció al Señor y no se rindió.

Una fe firme como la de Daniel no se materializa de la nada. A lo largo de su vida, él tomó decisiones pequeñas con fe, hasta que su compromiso con el camino de Dios fue habitual e inquebrantable. Lo mismo ocurre con nosotros: la fe crece a medida que damos más pasos de obediencia. Somos testigos de las respuestas de Dios a la oración y a la dependencia de Él, hasta que tenemos una historia personal de su fidelidad.

 

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En el amor de Cristo…

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