FUENTE DE VIDA
10 de Agosto, 2020

EL DISCÍPULO ACEPTA LA DISCIPLINA DEL SEÑOR
(Por Charles Stanley)

Los momentos en que confíe en Dios, serán los más emocionantes de su vida.

Si tenemos la intención de dejar que Dios dirija nuestro camino, también experimentaremos su amorosa disciplina. Piense en ella, no como castigo, sino más bien como corrección. Él ve cuando nos hemos descarriado, y nos ama demasiado para dejarnos seguir por esa senda. La disciplina es necesaria porque sin un incentivo para cambiar de rumbo, nos perderemos las bendiciones que resultan de obedecer al Señor.

Cuando somos disciplinados, por lo general respondemos en una de estas dos maneras: o nos rebelamos contra ella, o la aceptamos. Proverbios 3.11, 12 dice: “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere”. Si elegimos ver nuestros problemas desde esta perspectiva, nuestros lamentos se convertirán en alabanza y gratitud a Dios.

Muchas veces he tenido que decir: “Señor, no entiendo por qué está sucediendo esto. Es doloroso, y no me gusta. Pero sé que tú eres más sabio que yo, así que voy a darte gracias por amarme lo suficiente para corregirme”. Lo más importante es que vivamos en el centro de la voluntad de Dios, y podamos llevar a cabo lo que quiere que hagamos, de acuerdo con su plan.

Me gustaría invitarle a que haga de Proverbios 3.5, 6 un pasaje que afiance su vida. Le animará a dejar que Dios le guíe conforme a su voluntad perfecta. Cuando le pida que haga algo que parezca estar más allá de sus capacidades, decida confiar en Él, y dígale: “De acuerdo, Señor, ¡vamos!”

 

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En el amor de Cristo…

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