FUENTE DE VIDA
16 de Abril, 2020

LA BONDAD DE DIOS EN LA DISCIPLINA
(Por Charles Stanley)
Leer – Hebreos 12.1-13

Cuando los padres aplican consecuencias negativas para disciplinar a sus hijos, estos podrían pensar: Si de verdad me amaras, no me castigarías. Lo cierto es que a menudo sentimos lo mismo cuando Dios nos disciplina. Pero como cualquier padre amoroso, el Padre celestial tiene el propósito de ayudarnos a crecer. Como dice el pasaje de hoy en Hebreos, la disciplina no parece buena al comienzo, pues duele. Pero si aprendemos a aceptarla y a ser entrenados por ella, nuestras vidas serán transformadas y darán fruto.

Por desgracia, a veces confundimos la disciplina de Dios con castigo, en especial cuando estamos desenfocados o consumidos por el ajetreo. Es más fácil considerar esa disciplina como una bendición si examinamos cómo Dios trabaja en nuestra vida. Pero en vez de eso, a menudo nos quejamos, y le decimos: “Si fueras bueno conmigo, no permitirías esto o aquello” y, como resultado, no vemos en absoluto lo que está haciendo.

En Salmo 23.6, cuando David escribe: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida”, expresa que las bendiciones de Dios están presentes cada día de nuestras vidas. El Señor derrama su bondad sobre nosotros, tanto en nuestras pruebas como en nuestro bienestar. Oremos para que nuestros ojos vean esas bendiciones, y la evidencia de la buena disposición y los propósitos de Dios.

 

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En el amor de Cristo…

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