FUENTE DE VIDA

19 de Noviembre, 2020

 

La presencia de Dios en una hora oscura

(Por David Wilkerson)

 

‚ÄúDios dijo: Mi presencia ir√° contigo, y te dar√© descanso. Y Mois√©s respondi√≥: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aqu√≠‚ÄĚ (√Čxodo 33:14-15).

 

Mois√©s sab√≠a que era la presencia de Dios entre ellos lo que los separaba de todas las dem√°s naciones. Lo mismo ocurre con el pueblo de Dios hoy. Lo √ļnico que nos distingue de los no creyentes es la presencia de Dios ‚Äúcon nosotros‚ÄĚ, gui√°ndonos, conduci√©ndonos, obrando su voluntad en y a trav√©s de nosotros. Su presencia echa fuera el temor y la confusi√≥n.

 

La actitud de Mois√©s fue esencialmente: ‚ÄúOperamos con un s√≥lo principio. La √ļnica forma en que podemos ser guiados y sobrevivir en estos tiempos es tener la presencia de Dios con nosotros. Cuando su presencia est√° en medio de nosotros, nadie puede destruirnos. Pero sin √©l estamos indefensos, reducidos a nada. Que todas las naciones del mundo conf√≠en en sus poderosos ej√©rcitos, carros de hierro y soldados h√°biles. Nosotros confiaremos en la presencia del Se√Īor‚ÄĚ.

 

Considera al rey Asa, el hombre que condujo al pueblo de Dios a una victoria milagrosa sobre el ej√©rcito de un mill√≥n de hombres de Etiop√≠a. √Čl testific√≥ que era la presencia de Dios lo que hab√≠a dispersado al enemigo: ‚ÄúClam√≥ Asa a Jehov√° su Dios, y dijo: ¬°Oh Jehov√°, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ay√ļdanos‚Ķ porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ej√©rcito‚Ķ Y Jehov√° deshizo a los et√≠opes delante de Asa‚ÄĚ (2 Cr√≥nicas 14:11-12).

 

Mientras Asa conduc√≠a a su ej√©rcito triunfante de regreso a Jerusal√©n, el profeta Azar√≠as lo recibi√≥ en la puerta de la ciudad con este mensaje: ‚ÄúO√≠dme, Asa‚Ķ Jehov√° estar√° con vosotros, si vosotros estuviereis con √©l; y si le buscareis, ser√° hallado de vosotros; m√°s si le dejareis, √©l tambi√©n os dejar√°‚Ķ pero cuando en su tribulaci√≥n [los israelitas] se convirtieron a Jehov√° Dios‚Ķ y lo busc√≥, fue encontrado por ellos‚ÄĚ (2 Cr√≥nicas 15:2-4). El Se√Īor le record√≥ a Asa en t√©rminos inequ√≠vocos: ‚ÄúAsa, fue mi presencia lo que te dio esta victoria y nunca lo olvides‚ÄĚ.

 

No puedo imaginar c√≥mo los incr√©dulos pueden conocer la paz en estos tiempos peligrosos sin la presencia y la seguridad de Jes√ļs. El miedo y la angustia ahora se ciernen sobre la humanidad como una nube negra. Gracias a Dios por la cercan√≠a e intimidad de Jes√ļs en esta terrible hora. √Čl se regocija por ti y caminar√° contigo en todo.

 

 

 

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En el amor de Cristo…

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