FUENTE DE VIDA
3 de Abril, 2020

LLAMADOS A SEGUIR ADELANTE
(Por Charles Stanley)
Leer – Filipenses 1:6, 9-11

La vida de hoy es un ajetreo. La gente en todas partes tiene la agenda repleta de tareas y actividades. Es posible que este sea su caso. Hay semanas en las que resultan bastante difícil encargarse de pagar las facturas, preparar las comidas y ocuparse de la familia, por no hablar también de cuidar de nuestras responsabilidades de trabajo. ¿Quién tiene tiempo para enfocarse en el crecimiento espiritual?

La dura verdad es que, como creyentes, no tenemos una opción: o crecemos espiritualmente o nos estancamos. No hay término medio. Si usted tuviera que evaluar su vida, ¿diría que está creciendo espiritualmente? ¿Se está pareciendo cada vez más al Señor Jesús en su forma de pensar, hablar y actuar? Nuestro crecimiento espiritual depende en última instancia de Dios, ya que Él perfecciona su obra en nosotros (Fil 1.6). Pero muchos cristianos evitan hacer su parte para madurar en el Señor por lo que les costará.

De lo que no se dan cuenta es de que, estancarse en el crecimiento espiritual por las cosas del mundo, tiene un costo mucho mayor. Cuando dejamos de crecer espiritualmente, nuestros oídos se embotan a la voz del espíritu, e inevitablemente nos alejamos de lo mejor que tiene Dios para nuestras vidas. Esto tiene todo tipo de consecuencias, desde hacer más difíciles nuestras relaciones, hasta debilitar nuestra capacidad de resistir la tentación.

Ore con las palabras del Salmo 139.23, 24: “Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.”

Abra su corazón al Señor, y pídale que le indique lo que usted puede hacer para seguir adelante. Puede ser que Él le pida que renuncie a algo, o que se responsabilice por algo. En cualquier caso, recuerde que la obediencia trae bendiciones, ahora y en la eternidad.

 

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El Señor os conceda un feliz y bendecido fin de semana…
En el amor de Cristo…

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