OBEDIENCIA Y DEPENDENCIA A DE DIOS
David Wilkerson

En algĂșn momento de nuestro caminar cristiano, cruzamos lo que podrĂ­a llamarse la «lĂ­nea de la obediencia». Es entonces cuando alguien determina en su corazĂłn ir hasta el final con el Señor. Cuando se da cuenta de que nada en este mundo puede detenerlo y decide obedecer la Palabra de Dios en todos los sentidos y a toda costa.

Cuando entras en una vida de obediencia y dependencia de Cristo con la determinaciĂłn de no volver jamĂĄs, se activa toda alarma en el infierno. ÂżPor quĂ©? Porque te has convertido en una amenaza para el reino de las tinieblas. Cuando tĂș decidiste darlo todo al Señor, comenzaste a hacer olas en el mundo invisible. Ese es precisamente el momento en que te convertiste en el objetivo principal del enemigo.

Estamos familiarizados con Pedro y su proceso de zarandeo. Pedro pensó que era lo suficientemente fuerte espiritualmente para morir por Cristo. No se dio cuenta de ninguna debilidad evidente en sí mismo e hizo algunas declaraciones fuertes después de que el Señor le dijo que Satanås quería zarandearlo como a trigo (ver Lucas 22:31).

“Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sĂłlo a la cĂĄrcel, sino tambiĂ©n a la muerte” (Lucas 22:33). Durante tres años, Pedro habĂ­a estado echando fuera demonios y sanando a los enfermos; y eso no era nada comparado con las obras mĂĄs grandes que Dios habĂ­a planeado para Ă©l y los otros discĂ­pulos. SatanĂĄs escuchĂł y supo lo que Dios habĂ­a planeado para Pedro y temblĂł. SatanĂĄs siempre va tras el ĂĄrbol con mayor potencial para dar fruto y el diablo sabĂ­a que Pedro fue apartado para dar mucho fruto.

Nuestra fe es el objetivo principal de SatanĂĄs y en el lapso de unas pocas horas, el diablo trajo circunstancias a la vida de Pedro que pusieron a prueba su fe y amor por JesĂșs.

Amado, si has fallado o contristado al Señor, corre a sus brazos. ¥Eres del Señor, así que descansa en su amor incondicional! (ver Juan 17:9).

 

 

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En el amor de Cristo…