FUENTE DE VIDA
22 de Marzo, 2021

PAZ INCONMENSURABLE
David Wilkerson

JesĂșs sabĂ­a que los discĂ­pulos necesitaban el tipo de paz que los ayudarĂ­a a superar todas y cada una de las situaciones. Él les dijo a sus discĂ­pulos: “La paz os dejo, mi paz os doy” (Juan 14:27). Esta palabra tuvo que asombrar a los discĂ­pulos. A sus ojos, era casi una promesa increĂ­ble: la paz de Cristo se convertirĂ­a en la paz de ellos.

Estos doce hombres se habĂ­an maravillado de la paz que habĂ­an presenciado en JesĂșs durante los Ășltimos tres años. Su Maestro nunca tuvo temor. Siempre estaba tranquilo, nunca se enfadaba por ninguna circunstancia.

Sabemos que Cristo era capaz de airarse espiritualmente. A veces estaba conmovido y sabĂ­a llorar. Pero llevĂł su vida en la tierra como un hombre en paz. Tuvo paz con el Padre, paz frente a la tentaciĂłn, paz en tiempos de rechazo y burla. Incluso tenĂ­a paz durante las tormentas en el mar, durmiendo en la cubierta del barco mientras otros temblaban de terror.

Ahora JesĂșs les estaba prometiendo a estos hombres la misma paz. Cuando escucharon esto, los discĂ­pulos debieron haberse mirado unos a otros con asombro: “¿Quieres decir que vamos a tener la misma paz que Ă©l tiene? Esto es increĂ­ble”.

JesĂșs agregĂł: “Yo no os la doy como el mundo la da” (Juan 14:27). Esta no iba a ser la llamada paz de una sociedad entumecida e ignorada. Tampoco serĂ­a la paz temporal de los ricos y famosos, que intentan comprar la paz mental con cosas materiales. No, esta era la paz del mismo Cristo, una paz que sobrepasa todo entendimiento humano.

Cuando Cristo prometiĂł a los discĂ­pulos su paz, fue como si les estuviera diciendo a ellos y a nosotros hoy: “SĂ© que no comprenden los tiempos que enfrentan. No comprenden la cruz y el sufrimiento que estoy a punto de enfrentar. Pero quiero llevar sus corazones a un lugar de paz. No podrĂĄn enfrentar lo que viene sin tener mi paz duradera en ustedes. Deben tener mi paz”.

 

 

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En el amor de Cristo