FUENTE DE VIDA
14 de Mayo, 2021

UNA PAZ PARA VENCER TODAS NUESTRAS PREOCUPACIONES
David Wilkerson

“La paz os dejo, mi paz os doy” (Juan 14:27).

Sabemos que Cristo era capaz de enojarse y, a veces, se conmovía hasta las lágrimas. Pero sobre todo, llevaba su vida en la tierra como un hombre de paz. Tenía paz con el Padre, paz frente a la tentación, paz en tiempos de rechazo y burla. Incluso tenía paz durante las tormentas en el mar, durmiendo en la cubierta del barco mientras otros temblaban de terror.

Los discípulos habían escuchado a hombres llamar diablo a su Señor y los líderes religiosos lo señalaban como un fraude. Algunos grupos incluso conspiraban para matarlo. Sin embargo, a pesar de todo, Jesús nunca perdió la paz. Ningún hombre, ningún sistema religioso, ningún diablo podría robarle su paz.

Todo esto debe haber causado discusión entre los discípulos: “¿Cómo podía dormir en una tormenta? ¿Qué clase de paz es esa? ¿Y cómo podía estar tan tranquilo cuando esa multitud estaba a punto de arrojarlo por un acantilado? La gente se burla de él, lo insulta, le escupe, pero él nunca se defiende. Nada le molesta”.

Cuando Jesús les prometió a estos hombres la misma paz, los discípulos deben haberse mirado unos a otros con asombro: “¿Quiere decir que vamos a tener la misma paz que él tiene? ¡Esto es increíble!”

Jesús les dijo: “No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (14:27). En esta misma escena, Jesús prometió darles a los discípulos el Espíritu Santo. Cristo explicó: “El Espíritu Santo los acompañará a través de lo que van a enfrentar. Él será su amigo y les permitirá experimentar esta paz que les doy”.

Jesús acababa de enseñarles a estos hombres: “Si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo” (14:3).

Jesús sabía que los discípulos necesitaban el tipo de paz que los ayudaría a superar todas y cada una de las situaciones. Y él nos está diciendo, tal como les dijo a ellos: “Necesitarán mi paz para soportar lo que se avecina.

 

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En el amor de Cristo…